Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Es una pequeña edificación exenta de volumen único cuadrangular orientado al noreste.
Construida en sillarejo de caliza tallado a maza, hay parte de los muros rehechos con posterioridad aprovechando las piezas de piedra originales.
Al interior consta de una nave única con una cabecera compuesta por tres ábsides cuadrangulares, siendo el ábside central de mayor altura y anchura. Están cubiertos por bóveda de medio cañón y se comunican entre sí por dos pequeños vanos de medio punto. La nave cubría con techumbre de madera.
En el siglo XVI los ábsides se decoran con pinturas que representan, en el central, a san Bartolomé con un calvario encima del que solo resta la figura de la Virgen, y a san Sebastián y san Cristóbal, en el norte y sur, respectivamente. Otra reforma, también de esta época, consistió en cerrar el frente de los ábsides laterales, por lo que su acceso quedó limitado a los vanos que unen la cabecera.
Si bien fue Zaragoza la ciudad donde se inició con gran fuerza el modernismo a comienzos del siglo XX, será sin embargo en Teruel donde alcanzará su apogeo y donde se concentran los edificios más audaces e innovadores del nuevo estilo. Y todo ello gracias al talento y la creatividad de un solo hombre, el arquitecto catalán Pablo Monguió, que entre 1908 y 1916 renovó su casco histórico con edificios que todavía hoy sorprenden por su exuberante originalidad. Como también sorprende, con su combinación de modernismo “racionalista” e historicismo, el Círculo Oscense, una de las escasas muestras de este estilo que podemos encontrar en otras ciudades aragonesas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002